Mittwoch, 9. August 2017

La mesa y la copa

Todo en un vacío, y no por nadie más, sólo por ti. Adiós te digo, y que no metas en este saco de insultos a nadie, a ninguna persona, nada más te pido. 

Natalia Lévano Casas
Foto desde mi cocina.

Mittwoch, 2. August 2017

Orden

Hoy comencé a ordenar mis estantes. No por ninguna orden policial, sino más bien el desorden mío es lo que me obliga a ordenarme. Además porque necesito dos espacios sumamente organizados para volver a pintar, y para escribir, y borrar, y terminar el texto de la puesta que tendremos en noviembre.
Y al ordenar veo diferentes cosas que me sirven, y me ponen triste,  y otras que olvidaré por siempre.

Hoy temprano, abajo, en la cera de al frente de mi casa.

Una pausa necesaria con café.
Y no sé si mi café delata algo, espero que no.
Escribí esto en junio de 2016.

Y los ojos de unos rostros dicen siempre algo.

Natalia Lévano Casas
Heidelberg, 2 de agosto de 2017.

Montag, 31. Juli 2017

De Neckarsteinach y sus fuegos artificiales

Sí, y ayer llegué muerta de cansancio y con los pies mojados de los fuegos artificiales de Neckarsteinach. La pradera estaba húmeda, y el esperar en la pradera de pie y sin ninguna manta no fue tan razonable, temía a las garrapatas y a los zancudos, no digo bichos para no acordarme de mis amigos de Puerto Rico, y de cierta vez que estuvimos juntos para ver esos fuegos.
Esta vez no fue como antes, al principio pensé que me había equivocado de fecha, y que la iluminación de los burgos, ¿o será alumbramiento? , no tenía lugar. De repente aparecen unos barcos con unas luces intermintentes que ya me dieron la impresión de diciembre, y de repente una bulla, una música de los barcos, esta vez ningún "Despacito", me hizo confirmar que sí se verían alumbrados los burgos. Pero extrañé mucho las caídas de agua de cada burgo, esta vez sólo uno tenía juegos acuíferos, fuegos acuíferos. Me dio un poco de pena. Pero después sí todos estaban iluminados con diferentes luces. Veré si alguna foto salió bien.
¡Ah! ¡Pero antes! Iba tan bien en mi bicicleta en el camino al terminar Neckargemünd, comprobando que la ruta por donde iba no había cambiado nada, comprobando que todavía había caballos en ese camino, y además teniendo unas ideas para las fotos de los actores en la puesta de noviembre. ¡Sí! Las contaré en nuestro grupo de teatro "Doppelgänger". Bueno, sí, regreso al camino , iba tan bien hasta que me encontré con la gente, el camino por donde iba era tanto para ciclistas como para peatones. Toqué el timbre calmadamente, pero hay veces que las estatuas de personas ni reaccionan, ni sonríen, ni nada, entonces después decidí decir "Achtung!" , y sí, es lo que mejor lleva al orden y mi cordialidad no se ve opacada.
Bueno, al regresar de los fuegos artificiales, y al ver a toda una familia en bicicleta interrumpiendo el camino de ciclistas, no quise ser estatua, ni quise ser militar, entonces iba al paso de ellos, hasta que una de las mujeres se dio cuenta que iba detrás de ellos y dice hacia adelante, a su familia, que se pongan hacia la derecha. Bueno, yo escuché bien a la mujer, y seguí, entonces el hombre de la familia me reprocha el no haber tocado el timbre de mi bici. Y yo explicando que su esposa me había visto, y que ya él está escuchando lo que dice ella, o no? , y él dicendo: yo no escuché nada, debe tocar. Y de repente me doy cuenta que me quedo con el Achtung en/para Alemania...Y de repente fui muy campante, y seguí mi camino, y no dije nada, y de repente se me salió con tremenda voz : ¡concha tu madre! Me aligeré al lado del Néckar y del monte, y del camino antiguo que sigue igual que antes.





Heidelberg, 29 de julio de 2017.
Natalia Lévano Casas

Samstag, 10. Juni 2017

La bicicleta

No puedo dejar de dedicarle unas líneas a la bicicleta. No solo porque cumple 200 años, sino porque voy años con ella. Y es tan rico ir con ella, sobre todo en verano , claro. Ahora es primavera. Y hoy extrañé tanto mi bicicleta, la extrañé porque no podía ir como normalmente voy. Voy con ella, o con ellas. Tengo dos bicicletas. Una de ellas estaba donde mi amigo mecánico de Heidelberg, en una tienda que se llama "El Dorado", tienda adorada, la otra tenía un hueco, así que tuve que empujarla hacia la tienda de mi amigo para recuperar la primera. Caminé muchísimo al lado de la bicicleta, en realidad quería dejarla en un taller de bicicletas en el centro, ya que estaba más cerca de donde perdió aire la llanta (el neumático) de mi bici. Sin embargo el dueño de la tienda en el centro, me dijo que había que sacar una cita para la bicicleta porque ellos tienen mucho trabajo en primavera y verano. Bueno, mejor así, es mejor ir siempre a donde la gente que conoces y que no es carera. Ya el martes paso por la segunda.

Bicicleta eléctrica de un negocio de bicicletas en Heidelberg.

Caminé empujando mi bicicleta, y me detuve a ver un charco.

Con la cabeza hacia abajo, cansado de llevar esta rueda.

En el tren rumbo a Mannheim.
También siempre llevo mi bicicleta en el tren, y la llevo porque así no estoy sólo sentada en las aulas cerradas y con poco aire, sino que puedo bajar antes de mi destino y pasar al lado de los plátanos de sombra, que me encantan aunque sea alérgica a sus flores.

Heidelberg, 10 de junio de 2017.
Natalia Lévano Casas

Mittwoch, 12. April 2017

Persiguiendo a la luna

Ayer por la noche, muerta de cansancio y terriblemente triste por unos atentados más en unos lugares de la Tierra más, vi aparecer en una montaña boscosa la luz de la luna, casi nunca la puedo seguir, pero ayer tenía una ganas de perseguirla, verla desde diferentes rincones, esperanzada en tiempos mejores. Aquí les dejo la Luna de todos, a la Luna lejana de las cosas que le pasa a la Tierra, a pesar de ser su satélite.




















Texto y fotos de Natalia Lévano Casas

Heidelberg, 12 de abril de 2017

Donnerstag, 2. Februar 2017

Del Rímac a Miraflores

Y ayer después de haber viajado en vano a Miraflores a entrevistar al autor de La Cautiva, habíamos quedado pero él no estaba en casa, (espero que no esté en cautiverio), regresé inmediatamente a casa, no sé porqué no me gusta Miraflores, antes no me gustaba porque era muy frío, ahora no me gusta porque es muy huachafo. Ese inmediatamente de arriba suena a movilidad rápida, es mejor haber escrito, tomé el bus inmediatamente. Al subir al bus, veo que a un señor se le cae un helado, el hombre le pide a la señora que lo acompañaba que le dé una servilleta o un pedazo de papel higiénico, ella no tenía nada a mano, yo sí. Desde que Víctor nació tengo siempre unos pañuelitos en el bolso (Tempo, mejor dicho Taschentücher). El acento de la mujer era colombiano, y su "¡qué pena con usted!" era más colombiano que la cumbia, muy bogotano. Bueno, al ver con más detalle al "ensuciador", me di cuenta que era el actor de la película El Limpiador (Víctor Prada). Le hablé y le dije que lo conocía. Debí haberle hecho a él la entrevista , ya que fuimos juntos en el bus unos cuarenta minutos. Mi viaje duró desde Larco hasta Alcázar una hora y cuarenta y cinco minutos.
Tener al limpiador delante de mí era un poco raro, sobre todo habiendo sido yo la que le diera algo para limpiarse.

Natalia Lévano Casas

Rímac, Lima, 19 de enero de 2017

Ya es verano

Después de una caminata de varias horas, y con menos frío que el de la semana pasada, subí al tranvía, cansada de llevar tanto peso conmigo. Entre mis cosas unos libros de español y una botella de Coca Cola. Subir al tranvía es ahora menos divertido que antes, antes significa:  hace dos años. Ahora subes y no ves las caras, ni las antipáticas ni las simpáticas. Todos miran sus teléfonos inteligentes. Aunque las caras antipáticas sí que me las puedo ahorrar. Subí pues al tranvía, y avancé hacia el fondo del mismo casi sigilosamente, para no interrumpir ninguna ocupación entre las personas y las otras personas que se comunicaban por los teléfonos inteligentes. Yo también tengo un teléfono inteligente, pero me he prometido casi no usarlo. 
En el tranvía es mejor tener un sitio para sentarse porque muchas veces da unas frenadas a lo combi limeña. Sentada ya, viendo las caras inclinadas hacia el celular, caminó una persona hacia un posible asiento libre, esquivando a varias personas, la señora llegó al asiento, y no sé cómo, casi aterriza sentada en él. El chófer arrancó y el movimiento del tranvía coincidió con la sentada de la mujer que chocó con el espaldar del asiento. Sana y salva, se rió un poco, y yo al seguir su movimiento y caída salvada, también me reí. Todos los demás allí presentes, o mejor dicho ausentes, o sí, presentes, se asombraron del sonido de nuestras risas y alzaron las cabezas a la vez, o habrá sido por una orden de sus teléfonos. Bueno, ese breve momento de distracción se alargó más tarde por la llegada de un joven que llevaba la sonrisa a flor de labios y la carcajada a los oídos de los demás. Ese joven se sentó al lado de la señora que unos minutos antes había provocado la distracción de los demás . El mismo joven comenzó a saludar a todos sin ningún complejo. Después comenzó a tocar la pared del tranvía, se preguntaba en voz alta de qué material era, dijo que era muy duro, y después comenzó a tocar la ventana del tranvía, y dijo que era muy fría y muy dura. Después, sentado, ese joven seguía riendo y sonriendo. Luego llegó otro tan loco como él, y le quitó la gorra, el primer joven gritó: ¡Me acaban de quitar la cabeza! Cuando el segundo loco le devolvió la gorra, ya el primer loco se calmó un poco. El joven decapitador se sostenía bien en el tranvía, sentada se encontraba una muchacha que lo conocía, ella no recordaba su nombre, él no la recordaba en absoluto, ni de nombre ni de cara. Ella le mencionó que ya se habían conocido en la casa de un amigo común. El decapitador le preguntó a la chica, después de un breve silencio,  qué estación del año teníamos, ella le dijo que estábamos en invierno. Él le dijo que pensaba que ya era verano y que quería ir a la piscina a nadar, y ella dijo que faltaba mucho todavía, y que primero venía la primavera. El decapitado también había preguntado antes si ya era verano.Y justo me toca a mí escuchar que ya es verano, yo que traigo el verano de Lima todavía en mí.
Y por la noche, más tarde, el mismo día, una estudiante me pregunta en clases, aunque ya esa palabra la hemos visto muchas veces: ¿Qué quiere decir verano? Yo sonrio y cuento más o menos lo aquí escrito.


Natalia Lévano Casas
Heidelberg, 2 de febrero de 2017

Lima, enero de 2017.
     
Cebiche, mi comida de este verano.