Montag, 31. Juli 2017

De Neckarsteinach y sus fuegos artificiales

Sí, y ayer llegué muerta de cansancio y con los pies mojados de los fuegos artificiales de Neckarsteinach. La pradera estaba húmeda, y el esperar en la pradera de pie y sin ninguna manta no fue tan razonable, temía a las garrapatas y a los zancudos, no digo bichos para no acordarme de mis amigos de Puerto Rico, y de cierta vez que estuvimos juntos para ver esos fuegos.
Esta vez no fue como antes, al principio pensé que me había equivocado de fecha, y que la iluminación de los burgos, ¿o será alumbramiento? , no tenía lugar. De repente aparecen unos barcos con unas luces intermintentes que ya me dieron la impresión de diciembre, y de repente una bulla, una música de los barcos, esta vez ningún "Despacito", me hizo confirmar que sí se verían alumbrados los burgos. Pero extrañé mucho las caídas de agua de cada burgo, esta vez sólo uno tenía juegos acuíferos, fuegos acuíferos. Me dio un poco de pena. Pero después sí todos estaban iluminados con diferentes luces. Veré si alguna foto salió bien.
¡Ah! ¡Pero antes! Iba tan bien en mi bicicleta en el camino al terminar Neckargemünd, comprobando que la ruta por donde iba no había cambiado nada, comprobando que todavía había caballos en ese camino, y además teniendo unas ideas para las fotos de los actores en la puesta de noviembre. ¡Sí! Las contaré en nuestro grupo de teatro "Doppelgänger". Bueno, sí, regreso al camino , iba tan bien hasta que me encontré con la gente, el camino por donde iba era tanto para ciclistas como para peatones. Toqué el timbre calmadamente, pero hay veces que las estatuas de personas ni reaccionan, ni sonríen, ni nada, entonces después decidí decir "Achtung!" , y sí, es lo que mejor lleva al orden y mi cordialidad no se ve opacada.
Bueno, al regresar de los fuegos artificiales, y al ver a toda una familia en bicicleta interrumpiendo el camino de ciclistas, no quise ser estatua, ni quise ser militar, entonces iba al paso de ellos, hasta que una de las mujeres se dio cuenta que iba detrás de ellos y dice hacia adelante, a su familia, que se pongan hacia la derecha. Bueno, yo escuché bien a la mujer, y seguí, entonces el hombre de la familia me reprocha el no haber tocado el timbre de mi bici. Y yo explicando que su esposa me había visto, y que ya él está escuchando lo que dice ella, o no? , y él dicendo: yo no escuché nada, debe tocar. Y de repente me doy cuenta que me quedo con el Achtung en/para Alemania...Y de repente fui muy campante, y seguí mi camino, y no dije nada, y de repente se me salió con tremenda voz : ¡concha tu madre! Me aligeré al lado del Néckar y del monte, y del camino antiguo que sigue igual que antes.





Heidelberg, 29 de julio de 2017.
Natalia Lévano Casas

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